
¿Cómo coordino con el pediatra la derivación a estimulación temprana?
Escrito por Eli Bohórquez, especialista en estimulación temprana y cofundadora de Baby Experience Academy, desde Medellín, Colombia. Publicado el 17 de septiembre de 2026.
Respuesta corta: Se coordina con un informe escrito, no con una llamada. Envía al pediatra un documento de una página con el motivo de consulta, lo que observaste con fechas y edades, el instrumento que usaste, tu hipótesis de trabajo y la pregunta concreta que necesitas que él responda. Sin ese documento, la derivación se pierde.
Si buscaste esta pregunta en Google, es probable que hayas encontrado respuestas dirigidas a las familias: "pide una cita con tu pediatra", "graba videos de tu hijo", "anota tus dudas". Eso sirve si eres la mamá. No sirve si eres la profesional que atiende al bebé dos veces por semana y necesita hablar de igual a igual con el médico que lo controla.
Este artículo es para profesionales: fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogas, psicólogas, docentes de educación inicial, enfermeras y estudiantes de esas carreras que trabajan con bebés en Latinoamérica. No es una guía para padres. Da por sentado que ya haces valoración, que llevas registro y que tienes un criterio clínico propio que quieres poner en diálogo con el pediatra.
¿Por qué la derivación al pediatra casi nunca funciona?
Hay tres razones y ninguna tiene que ver con que el pediatra "no crea" en la estimulación temprana.
La primera es de formato. La mayoría de las profesionales comunica su preocupación de forma oral, a través de la familia: "dile a tu pediatra que la niña no está rolando". Ese mensaje llega mediado por una madre ansiosa, sin fechas, sin instrumento y sin hipótesis. En una consulta de quince minutos, el pediatra no tiene con qué trabajar.
La segunda es de vocabulario. Cuando escribes "el bebé tiene poco tono", estás usando una categoría que el médico interpreta en otra escala. Cuando escribes "a los 7 meses de edad cronológica no mantiene sedestación independiente ni un segundo, y en decúbito prono no logra apoyo en manos extendidas", estás describiendo un hallazgo verificable.
La tercera es de pregunta. Muchas derivaciones no piden nada. Informan. Un informe sin pregunta explícita se archiva. Un informe que termina en "¿considera pertinente una valoración por neuropediatría o solicitar tamizaje auditivo?" obliga a una respuesta.
¿Qué criterios de derivación usa realmente un pediatra?
Conviene conocer los criterios con los que trabaja el otro lado. En el artículo Atención Temprana. Recursos. Criterios de derivación, de López Pisón, Cabrerizo de Diago y Peña Segura, publicado en Formación Activa en Pediatría de Atención Primaria (2014;7(3):133-8), se recogen los criterios de derivación a atención temprana usados en Aragón, España, organizados por edad. Es un marco español, no latinoamericano, y esa es justamente una de las razones por las que este contenido escasea en nuestra región. Aun así, la lógica de agrupación es útil.
| Etapa | Criterios recogidos en esa clasificación |
|---|---|
| Periodo neonatal | Convulsiones neonatales; déficit visual o auditivo; prematuridad menor de 32 semanas; peso al nacer menor de 1500 g; ventilación mecánica prolongada; anoxia neonatal; lesión o malformación del sistema nervioso central; encefalopatía hipóxico-isquémica; infecciones del SNC; patología neuromuscular; infecciones congénitas; cromosomopatías; errores congénitos del metabolismo; síndromes polimalformativos; lesiones obstétricas. |
| Primer año | Trastorno motor (parálisis cerebral infantil); déficit visual; hipoacusia; retrasos cognitivos y psicomotores; epilepsia. |
| 1 a 2 años | Retrasos madurativos; trastorno específico del desarrollo psicomotor; hipovisión; sospecha de trastorno del espectro autista; epilepsia; trastornos del vínculo. |
| 2 a 3 años | Retraso del lenguaje y del habla; sospecha de TEA; retrasos cognitivos y psicomotores; trastornos del vínculo; epilepsia. |
El mismo texto señala que durante el primer año se diagnostican las formas más severas —parálisis cerebral infantil, déficits sensoriales—, que en el segundo aparecen las formas moderadas o leves y los trastornos del comportamiento, y que entre los 2 y 4 años se hacen visibles los trastornos y retrasos del lenguaje.
Lee esa tabla al revés y verás dónde encaja tu observación. Si el bebé que atiendes nació a las 30 semanas, ya está dentro de un criterio de derivación desde el nacimiento, y tu informe no está abriendo un caso: está aportando seguimiento a uno que ya existe. Eso cambia por completo el tono con el que escribes.
¿Qué debe contener el informe que le envías al pediatra?
Una página. Nunca más de una. Estos son los seis bloques, en este orden:
- Identificación y motivo. Nombre del bebé, fecha de nacimiento, edad cronológica en meses y días, edad corregida si aplica, y una línea con el motivo: "solicito su valoración por [hallazgo]".
- Desde cuándo lo atiendes y con qué frecuencia. "Sesiones semanales desde el 4 de marzo de 2026; catorce sesiones a la fecha." Esto establece que hablas desde la observación repetida, no desde una impresión.
- Hallazgo, con fecha y edad. Describe conducta observable, no interpretación. Qué hace, qué no hace, en qué posición, con qué estímulo, cuántas veces lo intentaste.
- Instrumento aplicado y resultado. El nombre de la escala, la fecha de aplicación y el resultado. Si no aplicaste una escala estandarizada, dilo y describe tu pauta de observación. Es preferible declarar la limitación a inflar el informe.
- Qué has trabajado y qué respuesta hubo. Dos o tres líneas. Un pediatra valora mucho más "se trabajó volteo asistido durante seis semanas sin cambio en la iniciativa espontánea" que cualquier adjetivo.
- La pregunta. Una sola, cerrada, dirigida a él. "¿Considera indicada una valoración por neuropediatría?" "¿Hay hallazgos en su control que yo deba tener en cuenta al planificar?"
Cierra con tu nombre, tu profesión de base, tu registro o tarjeta profesional y un canal de contacto directo. El informe no lo entrega la familia doblado en un bolso: lo envías tú por correo, y le avisas a la familia que lo enviaste.
¿Cómo se redacta un hallazgo sin invadir el terreno médico?
La frontera es simple: tú describes función, él nombra patología. Puedes decir todo lo que observas y no puedes decir qué enfermedad lo causa.
| No escribas esto | Escribe esto |
|---|---|
| "Creo que tiene hipotonía." | "En suspensión ventral no alinea cabeza con tronco; en sedente con apoyo, la cabeza cae hacia adelante a los pocos segundos." |
| "Sospecho autismo." | "En cuatro sesiones consecutivas no responde a su nombre en tres intentos; el contacto visual aparece menos de dos segundos y no lo dirige a compartir un objeto." |
| "Va muy retrasado." | "A los 9 meses de edad cronológica no ha logrado sedestación independiente ni desplazamiento; el hito esperado en el instrumento aplicado corresponde a los 8 meses." |
| "Le recomendé que consultara." | "Solicito su valoración y quedo atenta a su concepto para ajustar el plan de trabajo." |
Esa disciplina de redacción es la misma que necesitas para hacer una buena valoración inicial. Si todavía no tienes claro qué instrumento puedes aplicar según tu formación de base, revisa qué escala usar en la valoración inicial de un bebé antes de escribir tu primer informe.
¿Cómo le explicas a la familia que vas a escribirle al pediatra?
Este es el paso que más casos pierde. Si la familia interpreta el informe como "algo está mal con mi hijo", entra en pánico, cambia de profesional o deja de asistir. En nuestra encuesta interna a profesionales del área (n=93 respuestas de 92 personas), 58 de 93 mencionaron espontáneamente a los padres como parte de su dificultad, y 29 de esas menciones estaban formuladas en términos de ansiedad. Conviene aclarar que quienes respondieron esa encuesta ya eran alumnas o compradoras de nuestros programas, así que la muestra no representa al conjunto del gremio.
Tres frases que funcionan:
- "Voy a escribirle a tu pediatra para que él y yo trabajemos con la misma información. No es una alarma, es coordinación."
- "Te voy a mandar copia de lo que le envío, para que sepas exactamente qué dice."
- "Lo que yo veo aquí es una parte. Él ve otra. Juntas las dos partes, la decisión es mejor."
Si te cuesta sostener esa conversación sin caer en tecnicismos, el guión completo está en cómo explicarle a los papás lo que haces en estimulación temprana.
¿Qué haces si el pediatra no responde?
Pasa, y no siempre por desinterés. Un plan de tres pasos:
A los quince días, un correo de seguimiento de tres líneas: reenvías el informe, dices que sigues atendiendo al bebé y repites la pregunta. Nada más.
Si tampoco hay respuesta, registra en tu historia que la derivación fue emitida, la fecha, el medio y la ausencia de respuesta. Ese registro te protege y, sobre todo, deja constancia de que actuaste.
En paralelo, sigue trabajando. Una derivación pendiente no suspende tu intervención; cambia sus objetivos. Ajusta el plan a lo que sí puedes trabajar y documenta la evolución con más detalle de lo habitual, porque ese registro será tu argumento en el siguiente intento. La estructura de sesión que uses debe permitir esa observación sistemática: la tienes en cómo planificar una sesión de estimulación temprana en cuatro fases.
¿Cómo se construye una relación estable con pediatras?
El informe individual resuelve un caso. La relación resuelve tu agenda de los próximos años. Cuatro conductas que la construyen:
- Devuelve siempre. Cuando un pediatra te deriva a un bebé, envíale un informe de evolución a los dos meses aunque nadie te lo pida. Es la conducta que más diferencia a una profesional de las demás.
- Sé breve de forma consistente. Una página, siempre. Cuando el médico aprende que tus correos se leen en dos minutos, los abre.
- No pidas pacientes. Pide criterio. "Quisiera saber qué información le resulta más útil recibir de mi parte" abre más puertas que cualquier presentación de servicios.
- Reconoce el límite. Cuando algo excede tu alcance, dilo por escrito. Esa es la señal que convierte a una profesional en alguien a quien se deriva.
Preguntas frecuentes
¿Para quién es este contenido?
Para profesionales que atienden bebés: fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogas, psicólogas, docentes de educación inicial, enfermeras, médicas y estudiantes de esas áreas en Latinoamérica. No está escrito para madres y padres; si eres familia, la conversación sobre el desarrollo de tu hijo debe darse directamente con tu pediatra.
¿Puedo derivar directamente a neuropediatría sin pasar por el pediatra?
Depende del sistema de salud de tu país y de tu profesión de base, y en la mayoría de los casos la ruta formal pasa por el médico tratante. Verifica con tu colegio o asociación profesional cuál es el alcance de tus competencias antes de saltarte un paso. Escribirle al pediatra rara vez es un rodeo: casi siempre es el camino más corto.
¿Qué hago si el pediatra contradice mi observación?
Pide por escrito el fundamento y ajusta tu plan a la información nueva. Si tu observación persiste en sesiones posteriores, documenta la evolución con fechas y vuelve a informar. Un desacuerdo documentado en dos momentos distintos pesa mucho más que una insistencia verbal.
¿Cada cuánto conviene enviar informes de evolución?
No hay una norma única. Un ritmo que funciona en la práctica es un informe inicial, uno a los dos meses y luego uno por trimestre mientras dure la intervención, más un informe extraordinario cada vez que aparezca un hallazgo nuevo que cambie el plan.
¿Necesito una escala estandarizada para poder derivar?
No es imprescindible para comunicar una preocupación, pero sí cambia el peso de tu informe. Si no puedes aplicar un instrumento estandarizado según tu formación, describe tu pauta de observación con precisión y declara explícitamente que no aplicaste una escala normativa.
¿Esto aplica igual en todos los países de Latinoamérica?
La lógica del informe sí; las rutas administrativas no. Los criterios de derivación citados en este artículo provienen de un documento español, y cada país tiene sus propios protocolos de atención temprana. Consulta la normativa vigente en tu territorio antes de asumir una ruta.
Conoce la formación MEET de Baby Experience Academy, donde trabajamos la coordinación con el equipo de salud como parte de la práctica guiada.
Este artículo forma parte del método MEET de Baby Experience Academy, la formación en estimulación temprana que Eli Bohórquez dirige para profesionales de toda Latinoamérica.
